La miel es un fluido viscoso producido por abejas principalmente a partir del néctar de las flores. Sin embargo existen diversas variedades de miel de distintos orígenes florales. Su sabor, textura, fluidez, olor y color dependen de las distintas fuentes florales visitadas por las abejas.
Los beneficios de la miel a nivel medicinal y estético ya eran conocidos en Mesopotamia por los sumerios. Los antiguos egipcios consideraban la miel como un elixir muy poderoso, además la usaban para hacer ofrendas a los dioses y para elaborar medicamentos y ungüentos. Así como los griegos y romanos también la utilizaban para tratar las heridas.
En el antiguo Egipto la miel fue un ingrediente muy utilizado en cremas y exfoliantes debido a sus propiedades cicatrizantes, tonificantes y suavizantes.
En el tratado de cosmética Kosmetikon que forma parte del papiro Ebers se encontraron diferentes fórmulas cosméticas a base de miel.
PROPIEDADES COSMÉTICAS DE LA MIEL
Su contenido en fructosa, glucosa, alfahidroxiácidos y ácido glucónico, le otorgan propiedades exfoliantes suaves. Estos componentes ayudan a eliminar las células muertas de la piel y estimulan la circulación sanguínea ayudando a obtener una piel revitalizada, suave y brillante.
Por sus propiedades antiinflamatorias se recomienda para eliminar bolsas y ojeras.
Es rica en vitaminas y minerales, su aplicación en forma tópica ayuda a nutrir, hidratar y suavizar la piel.
Sus propiedades antibacterianas provienen principalmente de una sustancia conocida como inhibina y de la enzima glucosa oxidasa. Esta enzima produce peróxido de hidrogeno, conocido comúnmente como agua oxigenada. Por esta razón favorece el tratamiento externo de cicatrices y heridas, permitiendo evitar la infección en las heridas aportando beneficios antimicrobianos, impidiendo que las bacterias se desarrollen. Además absorbe el agua dejando la herida limpia sin eliminar el nuevo tejido que el organismo genera.
Las mieles más oscuras poseen mayor cantidad de compuestos fenólicos como flavonoides y taninos que le aportan propiedades antioxidantes ayudando a revertir el daño causado por los radicales libres, las toxinas, la contaminación y la exposición a los rayos ultravioletas.
Ayuda a activar la regeneración celular, disminuye la aparición de arrugas y manchas causadas por el sol.
Otorga elasticidad a la piel.
Una de las causas más frecuentes del acné es la presencia de "propionibacterium acnes" que se desarrolla en la parte más profunda del poro y cuando agrede al sistema inmune se originan las espinillas. Por sus propiedades antibacterianas, antisépticas y antiinflamatorias la miel es muy útil en el tratamiento del acné, ya que por su capacidad de liberar peróxido de hidrógeno rompe las paredes celulares de las bacterias. Además reduce el pH de la superficie de la piel ayudando a eliminar estas bacterias.
Contiene aminoácidos que le otorgan propiedades humectantes, es decir atrae y retiene el agua de los tejidos, por lo tanto ayuda a disminuir la resequedad de la piel.
La miel se puede aplicar directamente sobre la piel. También aporta sus diversos beneficios al agregarla en la elaboración de productos cosméticos como cremas, mascarillas, geles, lociones, etc... o se puede utilizar en el agua para realizar un baño suavizante, hidratante y relajante.
Este artículo es simplemente informativo, en ningún caso pretende sustituir la asesoría de un profesional de la medicina. Es recomendable antes de aplicar miel sobre la piel para tratar cualquier patología o enfermedad consultar con un médico.


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